Lo veo entrar y salir de las distintas puertas.
Su altura no es imponente,
pero su rostro provoca olvidarse
del resto de su cuerpo.
Los ojos parecen habérsele
encendido desde que nació.
Las pestañas contornean
como fuertes oleajes sus ojos
que son celestes como el agua.
Me resulta fuertemente atractivo.
Quiero que salga veinte mil veces
por esa puerta y que vuelva
a entrar veinte mil veces más.
El no saber absolutamente
nada de él, me emociona aún más...
Lo único que escuché fue su voz,
la cual deja en claro
de dónde es, de dónde viene.
Ah, también sé que no es casado,
porque miré sus manos y no llevaba ningún anillo.
Me excita imaginarlo conmigo...
Me gustan sus ojos, su nariz,
su bosa, su altura, su pelo,
el color de la piel, la forma de su cara.
Deseo algún "desastre" que haga
desaparecer a todos los acá presentes;
una catástrofe que los elimine por completo.
No sé por qué tengo el presentimiento
de que estoy hablando de un ser sumamente interesante,
que a la vez me parece bueno...
Sería fabuloso salir corriendo ahora mismo
en su búsqueda,
encerrarnos en su auto,
y olvidarnos de todo
(y de todos...).
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