Le estoy hablando, diciéndole una vez más que la pensé todo el día, como le dije ayer, como le vengo diciendo hace más o menos una semana -o un poquito más-. Lo que no puedo explicarle, es que no es simplemente pensarla lo que hago, sino que la tengo incorporada adentro mío todo el tiempo. Cada imagen que se asoma en mi mente de mi futuro, está acompañada de la de ella. Se me hace completamente inevitable no imaginarme con ella.
Pasan los días y más me doy cuenta de cómo se metió en mi vida, en mi cuerpo, en mi corazón, en mi panza que se llena de mariposas cada vez que la siento conmigo.
Pensando y pensando aún más, pierdo el miedo a lo que pueda llegar a salir mal, porque me hace creer de nuevo que no va a salir mal. A veces me cuesta caer en la cuenta de que está siempre conmigo, y para mí, así como yo estoy para ella.
La quiero por lo que es, y la quiero más por todas esas cosas que no es; y esto es algo que nunca me había pasado, que nunca había sentido, que nunca había escrito, que nunca había pensado. La quiero tanto que siento cómo late de rápido mi corazón al escribir esto.
Siento todos los días que la quiero conmigo, la quiero conmigo siempre...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Gracias por lo que me escribiste es muy lindo de verdad!!! No sabes cuanto te quiero mi vida, es lo mas hermoso que alguien me escribioo, no te vayas nunca de mi vida.
ResponderEliminarDaniela