miércoles, 1 de abril de 2009

Parte V

Bianca camina a su casa,
hoy también el cielo es gris.
No puede parar de pensar
en lo que su alumna
acaba de decir...
¨¿Cómo es esto posible?¨,
se pregunta reiteradas veces.
Busca una explicación
y no la encuentra.
Piensa y piensa.
Así arriba a la conclusión
que quizás es algo
que Rebecca está experimentando
tan sólo por la edad que tiene.
(En realidad, ruega que sea eso,
no por menospreciar la diversidad sexual,
sino por el problema
que le implica esto).
Ella nunca había siquiera pensado
en estar con una mujer.
¨¿Y si fuera una broma?¨,
se pregunta ahora.
Llega a casa.
El aire le trae el aroma
de la piel de él,
y con eso basta para dejar
de pensar en Rebecca,
en lo que ella le dijo,
en el colegio,
en los exámenes que debe corregir,
en todo...
Por otra parte, él,
que se fue inexplicablemente
hace unos 3 meses a otro país,
está en su casa,
y otra mujer
(que no es Bianca,
como ya sabrán ustedes...)
está en su cama,
a otra mujer él le da su calor...
Un poco más cerca de Bianca,
se encuentra Rebecca
(en su habitación,
para ser más específicos).
Mira hacia arriba,
hacia el techo lila,
y, como bien pueden deducir,
está pensando en Bianca...
Rebecca está en su
anteúltimo año escolar,
y es una hermosa criatura
de unos hermosos 16 años...
Usa el cabello largo hasta
donde su cuerpo deja muy claro
que la juventud está en ella
muy bien asentada...
El pelo es lacio y marrón,
marrón oscuro;
los ojos son negros
y miran profundamente,
y la boca es pequeña
pero de labios carnosos.
Siempre usa el cabello suelto
(sabe que todas las demás
lo envidian irresistiblemente)
y utiliza algunos ganchitos
de formas graciosas para sostener
una pequeña parte del flequillo.
Es encantador verla andar,
pues resalta dondequiera que esté
del resto de las mujeres,
y el hecho de ser niña y mujer
hace aún más encantadora
su existencia...
Sus uñas siempre están pintadas,
mayormente de colores llamativos,
y en sus orejas lleva unas perlas
blancas y brillantes medianas.
Todo combina irreprochablemente
con su piel, con su aroma,
con todo.
Cuando camina, mueve sus caderas
hacia un lado y hacia el otro,
muy lentamente
(esto hace que los varones enloquezcan,
porque aunque las demás niñas
también lo hagan, ella
tiene una forma muy particular
de hacerlo, y todos la desean
y piensan las cosas más inmorales
al verla pasar...).
Ella es consciente de lo que
provoca al pasar,
pero no hace nada,
pues quiere que un solo
par de ojos se posen en ella:
los de Bianca.

1 comentario:

  1. aii aii..
    me perdii algoo..
    no entendi si Rebecca
    estaba en la habitacion de Biancaa!
    :$
    aaaaaiiiiiiiii!
    (desesperacion)

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