Parte VIII
Prepara un café con leche
y toma un poco del pastel
de manzanas que preparó hace instantes.
Sigue lloviendo desde hace
una semana entera,
y el clima es bastante frío,
con algo de viento.
Bianca ama los días así,
también Rebecca.
Aunque ellas no lo sepan,
comparten muchos de su gustos,
a pesar de la diferencia de edades,
a pesar de la ventaja que le lleva Bianca
en cuanto a experiencias vividas...
Por ejemplo, puedo contarles
que ambas son muy meticulosas,
muy exigentes y detallistas,
especialmente en cuanto
a ellas mismas.
Las dos cuidan mucho su cabello,
porque creen que es una potente
arma de sensualidad,
y les gusta llevarlo lo más largo posible,
para que se luzca mejor.
Tanto Bianca como Rebecca
adoran profundamente los días lluviosos,
muy grises y húmedos.
En días como estos,
suelen sentarse a solas
sin ninguna luz artificial encendida
para pensar por largo rato...
Siempre que hacen esto,
lo hacen frente a una ventana,
preferentemente grande,
que dé a la calle,
o a algún paisaje,
porque esto les trae recuerdos
y les hace pensar más...
Pero ahora volvamos a Bianca,
al café y el pastel de manzanas
que preparó recién.
Toma su taza de café
(que es de las grandes,
porque odia tomar algo tan delicioso
en tazas pequeñitas, tal como
son los pocillos, por ejemplo),
apoya el platito con el pastel
sobre la mesita redonda de madera
y se sienta en el sillón
que está junto al ventanal favorito
de su casa.
Para ella,
todo esto es como
una especie de ritual,
como una especie
de preparación previa.
Cuando adquiere la posición
que la hace sentir más cómoda,
toma la taza en sus manos,
la acerca lentamente a su rostro,
y delicadamente pega sus labios
a la porcelana.
Primer sorbo de café con leche.
Se siente muy bien después
de un largo día escolar.
Mira con atención dentro de la taza,
y descubre casi sin quererlo
que la suavidad que le da la leche
al color oscuro del café,
le hace recordar el tono
de la piel de Rebecca.
Esto la deja absorta,
pues su alumna está en su mente ahora,
está ella y no él...
Trata inútilmente de sacarla
de su pensamiento,
pero han pasado 15 minutos
y Rebecca todavía se encuentra allí...
Se pone algo nerviosa.
Como no puede dominar
sus pensamientos,
no se fuerza más a sí misma
a quitar a Rebecca de su mente,
y la piensa,
la piensa exquisitamente.
Nota que la conoce más
de lo que creía conocerla,
porque puede recordar con exactitud
cada detalle de lo que es Rebecca.
Recuerda su cabello
(el cual considera incomparable),
sus ojos negros
(nunca antes había visto unos
ojos así),
su boca pequeña pero carnosa,
su altura media,
la forma en la que camina,
cómo la falda del uniforme
le roza las atléticas piernas
típicas de una chica de su edad.
Y se asombra aún más
al informarse que realmente
le agrada mucho Rebecca.
Repentinamente recuerda el cuaderno
en su cartera,
y corre a buscarlo.
Primero lo mira detenidamente,
sin abrirlo
(porque, como habíamos
dicho antes, es muy detallista).
Le agradan los colores en el cuaderno,
le dan la sensación de que
Rebecca es una niña llena de vida.
Finalmente lo abre.
El cuaderno es una recopilación
de fotos, cartas guardadas,
boletos de conciertos,
envoltorios de dulces
(y de otras cosas también...),
dibujos, frases,
figuritas, adhesivos.
Sonríe al dar vuelta cada página,
porque le transmite tanta alegría,
tanta inocencia y a la vez
tanta vivacidad...
Descubre que Rebecca ya ha
tenido experiencias sexuales,
no demasiadas, pero sí algunas
(tanto con chicas como con varones).
En algunos escritos hechos
por Rebecca misma,
se revela fácilmente lo dulce
pero a la vez apasionada que es
cuando está con alguien.
Páginas más adelante,
se topa con escritos sobre ella misma,
lo cual la hace hasta derramar lágrimas...
Llora porque nunca antes
alguien había escrito cosas
tan bellas y profundas
por y para ella.
Termina de leer el cuaderno.
Lo cierra.
Ahora está extremadamente
interesada en Rebecca,
y siente en su interior
unas inexplicables ganas de verla.
Algo la hace entrar en razón,
y sabe que no puede
pretender nada con Rebecca,
los problemas que esto traería
serían irreparables,
y no quisiera perder su empleo,
ni ocasionarle problemas
a Rebecca.
Se levanta del sillón...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeehhhh!
ResponderEliminarqe paso bolooo(?...
yo sabia q ese cuaderno iba a traer problemaas!...lo supe desde qe me identifiqe con el xD ...
aii aii..
se levanta del sillon i qeeee?
qeeeeeeee??..
no puedo esperar muchoo
qiero saber!