Así como hoy son esos días en los que siento ganas de irme lejos.
No quiero saber nada con casi nada ni casi nadie. Son bastantes las cosas que me disgustan y no puedo evitar. Es como sentir que te suben todas juntas por la garganta corriendo una tras otra, pidiendo salir, ser expulsadas violentamente; pero no puedo sacarlas como quisiera, simplemente no puedo decirlas, exactamente esas cosas no puedo decirlas. Y me encuentro también con que es contada con menos de los dedos de una mano la gente que me calma o que en cierta forma intenta ayudarme. Pero eso es algo que fue siempre así desde que el mundo es mundo, ¿no? Entonces no me queda otra opción que "tragarme" todas estas cosas (una vez más, porque, como bien sabemos, no sería la primera). Sé más que con certeza que no soy la primera a la que le ocurre, pero me saca que me ocurra... Igual, nadie había dicho que era fácil lo que quería emprender, y yo ya lo sabía previamente, pero no imaginé que sería tan difícil... Quizás con el paso de los días vea que no es así, y todo se vaya dando solo, pero hoy lo veo así, y aunque adquirí (y aún sigo adquiriendo) la capacidad para no ver las cosas completamente como malas, una partecita mía no puede evitar sentirse así. Siento que hago sumamente mal si me pregunto "¿Por qué a mí, Dios? ¿Por qué a mí?", porque no es lo peor que le pueda pasar a alguien; uno acostumbra a creer que lo que le pasa es lo peor de lo peor, cuando en realidad sabe que no es así. Entonces elijo no preguntármelo, porque sé que no tiene sentido, porque sé que la respuesta es porque sí y punto, simplemente por eso. Ni porque lo quise yo, ni porque lo quiso nadie, sino porque es así. Tal vez si me cueste es porque después vendrá la recompensa por así decirle. Tal vez no. ¿Quién sabe?
Simplemente me estoy proyectando y eso está mal, pero es algo que no siempre uno puede evitar.
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