martes, 10 de febrero de 2009


Miro nuestras fotos
y parecen ser tan sólo momentos que fueron grabados
en ese preciso instante que no puedo hacer revivir
aunque sean tan imborrables...
Miro y miro tus cartas y sólo veo hojas vacías
que ayer me decían tanto...
Me miro a mí misma y ya no puedo verme,
me falta un pedazo de alma, te la llevaste.
Quiero decirte tantas cosas y a la vez no decirte nada...
Ya no puedo evitar mirarte sin sentirme así,
de esta forma que vos tan bien conocés.
Y es que no hace falta ni que lo diga,
si todos lo sabemos muy bien,
y creo que ese es precisamente el motivo por el cual pasa esto,
porque sabés exactamente qué, cómo y cuándo me lastima...
No hay algo en mí que no conozcas,
ya lo sabes todo, ya lo viste todo.
¿Y ahora qué me digo a mí misma?
Qué me digo a mí misma que me conozco bien
y sé que no hay palabras de nadie
que puedan sanar esto...
¿Qué hago con todo lo que nos pasó,
con todo lo que llevo de vos dentro de mí
y que nunca voy a poder sacar?
Ya no aguanto más no decir nada,
de alguna forma tengo que decirlo,
porque me siento verdaderamente mal...
y no me avergüenza decirlo.
Deberías saber que al prometerte
sinceridad y amor incondicional yo no mentía,
no mentía cuando decía que te quería,
porque sé que aún lo sigo haciendo...
Una parte de mí es tuya,
inevitablemente tuya.
Y es que no puedo despegarme de vos,
no puedo dejarte ir así,
no soporto la idea de que no estés.
Te necesito vitalmente,
pero no como se necesita al aire para respirar,
o al agua para vivir,
yo te necesito aún más...
Nadie podría entenderlo jamás...
Es tanto lo que siento,
y tan poco lo que puedo decir...
Te alcanza con mirar en mis ojos para ver mi alma,
nunca necesitaste nada tan simple y complejo como eso,
eso que pocos pueden hacer...
Y es que lo que hiciste conmigo nadie lo hizo jamás...
El tiempo que te dediqué,
las veces que te escuché,
las palabras que te hablé,
los silencios con los que te dije todo,
las sonrisas que me robaste,
los secretos que nadie más sabe,
las suaves caricias,
las interminables veces que te amé,
una y otra vez...
No me digas que ya no lo diga,
que lo esconda, que ya va a pasar.
Me rehuso a que sea así,
no lo quiero así.
Estás en el fondo de mi alma,
estás donde sólo vos sabés...
Te amo ardientemente...
hoy y siempre...
Y una parte mía te pertenece de por vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario