Parte II
Camino de lado a lado
en la habitación.
No puedo juntar valor para hacerlo.
Lo pienso una y mil veces,
hasta que finalmente lo hago.
Suena tres veces,
ella me atiende.
Su voz me envuelve, me paraliza.
Hablamos largo rato…
Con cada palabra que sus labios emiten
yo me enamoro más,
y me es arduamente difícil entender cómo
es posible que un ser humano
tenga tal poder sobre mí.
Sé que podría estar toda la noche escuchándola,
o escuchando su respiración.
Me dice que quiere verme otra vez
(a lo cual accedo innegablemente).
Todo en ella es armonioso,
el sonido que producen sus cuerdas vocales
hace música en mi cabeza,
música que me deja arrebatada.
Puedo imaginarme con puntualidad
el movimiento exacto
que hacen sus labios al hablar.
Quiero verla (y sentirla…).
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