domingo, 1 de marzo de 2009

Parte III

La ansiedad me carcome por dentro.
No puedo esperar un segundo más.
Ansío con fervor su llegada.
Hay poca gente en la calle,
podría decir que de hecho no hay nadie,
porque está lloviendo un poco.
Observo los bancos mojarse,
todo es gris, perfectamente gris.
La veo venir, la reconozco
desde cualquier distancia que esté;
su afinada figura es exclusiva.
No tarda en hechizarme nuevamente,
estoy a sus pies.
Se posa frente a mis ojos
robándome el aire que tengo para respirar.
Me mira fijo, me toma de la mano
y me propone ir a su casa.
Antes de que yo pueda
emitir sonido alguno me besa.
El mundo para de girar,
ya no puedo ni pensar con coherencia,
sus labios me quitan el aliento.
La deseo de una forma sobrenatural,
quiero pertenecerle.

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