¡Dejá de acariciarme!, no quiero tus riquezas
ni todo el oro junto que me podés brindar,
yo quiero más cariño, yo quiero más tibieza,
el oro no me importa, si tengo que llorar.
Me han dicho, y no lo niegues, que soy para tu vida
un bibelot que adorna tu regia garzonier.
Y yo como una ilusa estaba convencida
que tus caricias suaves temblaban de querer...
¡Sinvergüenza!,
tus palabras me engañaron,
pero ahora terminaron
tus mentiras de pasión.
¡Sinvergüenza!,
me amargaste con tu influjo,
quiero irme de este lujo
donde todo es perdición,
y te juro por mi madre, si aún existe,
que todo el mal que me hiciste
ha de ser tu maldición.
¡Dejame que me vaya!, no abraces mi partida...
¡No quiero estar contigo un solo instante más!
Aún estoy a tiempo de rehacer mi vida,
y de encontrar la dicha que aquí no puedo hallar.
Te dejo tus alhajas que tanto mal me hicieron,
el lujo de este ambiente fatal donde murieron
mis bellas ilusiones truncadas al brotar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
"hoy lejos de la realidad
ResponderEliminarconoci la eternidad
en un abrazo tuyo"...
te amoo gorditaaaa...
=)